ENRÍQUEZ GÓMEZ, Antonio (1600-1663) Antonio Enríquez Gómez, conocido también como Fernando de Zárate, nació en Cuenca en 1600; su padre fue Diego Enríquez Villanueva, judío converso portugués; su nombre de juventud era Enrique Enríquez de Paz. Se dedicó en esos años al estudio de las humanidades, aunque con tan sólo veinte inició la carrera militar, donde llegó al grado de capitán, obteniendo por sus servicios el hábito de la orden portuguesa de San Miguel. Hacia 1629 vivía ya en Madrid, dedicado a la poesía y el teatro; formó parte de las principales academias literarias, y tuvo buena amistad con muchos de los mejores ingenios de la época. Pero algunos años después hubo de abandonar España, al parecer por persecución religiosa; había cambiado su nombre de pila, y debió de tener problemas derivados de su ascendencia judaica; su huida a Francia se produjo, al parecer, hacia 1636-1638. En Francia encontró el favor del rey Luis XIII, a quien sirvió como mayordomo y consejero; en Ruán publicó, en 1644, «El siglo pitagórico y vida de don Gregorio Guadaña,» y en 1656, el poema «Sansón Nazareno», cuyo prólogo lleva interesantes observaciones sobre otros escritores coetáneos; en él dice también Enríquez que había escrito para entonces 22 comedias, muchas de ellas publicadas a nombre de Fernando de Zárate, seudónimo con el que inició desde 1649 una segunda carrera dramática; reproducimos un fragmento interesante del prólogo del «Sansón Nazareno»: En mi tiempo, dejando aparte el Adán de la comedia que fue Lope, hubo muchísimos poetas. Don Antonio de Mendoza, secretario de Apolo, se llevó el Palacio; el doctor Juan Pérez de Montalbán, entre muchas comedias que escribió, puso en las tablas la «De un castigo dos venganzas», con que se vengó de sus émulos; notable ingenio fue éste; don Pedro Calderón por las trazas se llevó el teatro; Villaizán por lo conceptuoso, los ingenios; el doctor Godínez por las sentencias los doctos; Luis Vélez por lo heroico fue eminente¼ Parece ser que abandonó Francia en 1656 para instalarse en Amsterdam, centro de peregrinación de judíos; en 1660, hallándose Enríquez en la capital holandesa, fue sentenciado en rebeldía por la Inquisición, en un auto de fe celebrado en Sevilla, donde se castigó por judaizantes a 80 personas; el tribunal ordenó, al parecer, que se quemara la estatua de Enríquez en esta ciudad. La persecución inquisitorial dio con el dramaturgo en la cárcel, donde murió en 1663. Recientemente, Michael McGaha ha relacionado a Enríquez Gómez con la oscura figura del dramaturgo Francisco de Villegas, de quien no se tiene apenas documentación; según su hipótesis, existen enormes semejanzas entre las comedias de Enríquez y las conocidas a nombre de ese desconocido autor, que podrían explicarse por medio de este tercer nombre, utilizado durante la época sevillana en que el perseguido escritor se escondía de la Inquisición. McGaha sugiere, incluso, que la elección del seudónimo Francisco de Villegas podría denotar una burlona intención por parte de Enríquez de que el público asociara ciertas comedias más o menos subversivas con el ultraconservador y antijudío Francisco de Quevedo y Villegas. También considera McGaha probable que los "legajos de comedias" que la Inquisición le encontró a Enríquez cuando fue detenido en septiembre de 1661 fueran las obras que conocemos como de Villegas.
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