CASTILLO SOLÓRZANO, Alonso del (1584-¿1648?) Nacido en 1584 (en Madrid, según algunos, en Tordesillas según otros), su familia debió de ser hidalga, aunque de escasos recursos económicos, por lo cual el joven Alonso (probablemente hijo único) hubo de entrar al servicio de diferentes nobles, como el conde de Benavente, el marqués de Villar o el marqués de Molina, virrey de Valencia, de quienes fue, respectivamente, gentilhombre de cámara, administrador y maestresala. Tras la muerte de su padre, en 1597, la situación económica de la familia se hizo muy precaria, teniendo que abandonar Castillo los estudios que, al parecer, cursaba en la Universidad de Salamanca. En 1616, viviendo aún en Tordesillas, se vio aquejado de una grave enfermedad que le llevó a testar; estaba entonces casado con Agustina de Paz y tenía una hija adoptiva. Desde 1619 residió en Madrid (ese mismo año publicó su primer poema), formando parte de academias literarias y participando en concursos poéticos; durante esos años publicó sus conocidos libros «Donaires del Parnaso» (1624), «Tardes entretenidas» (1625), «Jornadas alegres» (1626) y «Tiempo de regocijo» (1627). Pasó a Valencia en 1628 con el virrey, y allí siguió publicando numerosas obras, entre las más destacadas «Las aventuras del bachiller Trapaza» y «La garduña de Sevilla» (ambas en 1634). También en Valencia, y en 1634, publicó las «Fiestas del jardín», conteniendo novelas y comedias. Otros libros suyos se publicaron en Barcelona y Zaragoza. Su actividad literaria se extendió a la labor editorial, recogiendo las obras de su amigo Sebastián Francisco de Medrano, que fueron impresas en Milán, ciudad donde residió una temporada; en 1643 había acompañado a Roma a Pedro Fajardo (hijo del virrey de Valencia, y nombrado él mismo virrey de Aragón y embajador). Al parecer, murió precisamente en Roma, hacia 1648, aunque otros autores dicen que fue en Zaragoza. El lugar que Castillo Solórzano ocupa en la historia de las letras españolas más se debe a su faceta novelística que a la teatral, aunque su producción dramática no es en absoluto desdeñable, sobre todo en lo que se refiere a los géneros cómicos breves. Según La Barrera, Gayangos había visto en Londres un tomo de entremeses de Castillo Solórzano, titulado «Varios y honestos entretenimientos», impreso en Méjico en 1625; para La Barrera, la portada da indicio de ser "apócrifa o burlesca". En sus obras teatrales destaca la habilidad de Castillo para el dibujo satírico de personajes excéntricos, o figurones; el tono de las obras es fundamentalmente jocoso, aunque también escribió comedias de tramoya y alguna pieza de tema religioso. Berenguer señala que ni sus comedias ni sus entremeses se escribieron para ser representados, "aunque esto habría resultado factible"; algunas de sus obras, de hecho, lo fueron. Predomina la inclinación por lo exótico, el gusto por la tramoya y los artificios, y los temas de amor y honor.
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