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Ficha Autor
Antonio Hurtado de Mendoza
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HURTADO DE MENDOZA, Antonio (1586-1644)
Nació en Castro Urdiales, en 1586, en el seno de una familia noble, aunque de escasos recursos económicos. Desde muy joven sirvió en las casas del duque de Lerma (valido de Felipe III) y el conde de Saldaña; al servicio de este último se encontraba todavía en 1608, cuando Luis Vélez de Guevara -también criado del conde- escribió el Elogio del juramento de Felipe IV, donde aparece un poema escrito por Antonio Hurtado de Mendoza, "paje del conde de Saldaña"; en esta época fue cuando trabó gran amistad con el poeta ecijano.
Contó después con el favor del conde-duque de Olivares y del propio Felipe IV (a cuyo servicio entró en 1621), y pudo manejarse con habilidad en los círculos cortesanos. En 1622 escribió la relación de las fiestas celebradas en Aranjuez por el cumpleaños del rey, y para el de la reina recibió el encargo de escribir la comedia Querer por sólo querer; en 1623, como recompensa a sus servicios, se le nombró secretario real y recibió el hábito de la orden de Calatrava. Además de con el rey y varios de los personajes más influyentes de la Corte, Hurtado de Mendoza mantuvo excelentes relaciones con los principales escritores de la época: Lope de Vega, Quevedo, Pérez de Montalbán o Bocángel, entre otros; fue, por otra parte, uno de los muchos enemigos del dramaturgo Juan Ruiz de Alarcón.
En 1632, cuando escribió y publicó la relación de los actos relativos al juramento del príncipe Baltasar Carlos, aparece como secretario de cámara del rey y del Consejo de Inquisición. En 1644 se hallaba residiendo en Zaragoza, lo cual ha hecho sospechar si Hurtado pudo caer en cierta desgracia tras la caída del conde-duque de Olivares. Murió el 22 de septiembre de ese mismo año.
Las obras teatrales de Hurtado de Mendoza gozaron de gran éxito, a pesar de que no se prodigó demasiado, ni fue muy cuidadoso con la publicación de sus comedias. Tampoco se trata de obras de gran calidad ni de mucha originalidad, marcadas en exceso por la influencia lopesca, aunque, según García de Enterría, tienen el sello particular de su autor, lo cual "prueba su condición de dramaturgo que pensaba, sentía y escribía por su cuenta". Davies, por su parte, destaca dos aspectos en el teatro de Mendoza: la carga política y las figuras de los graciosos, cuyo tratamiento en las comedias de Mendoza relaciona con la commedia dell’arte.
Hay que poner de manifiesto, finalmente, que Hurtado de Mendoza tuvo entre sus contemporáneos gran fama como entremesista, y a buen seguro debió de escribir más obras cortas de las conocidas (Cotarelo, por ejemplo, le atribuía cinco loas, de la mayor parte de las cuales no se tienen noticias). Interesantísimos son, desde luego, sus entremeses "de figuras", alguno de ellos, como El examinador Miser Palomo, obra maestra de esa especialidad satírica entremesil. En 1728, mucho después de su muerte, se publicaron sus Obras líricas y cómicas.
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